SUSCRIBETE

La película de terror psicodélico que revolucionó el cine y se convirtió en un clásico de culto

Hay algo en las películas de terror, una especie de clave o morbo intrínseco que las convierte, al mismo tiempo, en material suficiente para la revisión del género. Después de todo el cine, quizá más que cualquier otro arte, se presta para la fusión de estilos, géneros y tonos narrativos. Para muchos estos “experimentos” pueden derivar en películas que sólo se entienden bajo los efectos de las drogas o ese tipo de cintas raras que disfrutan los desarrolladores de videojuegos. Pero en el fondo se trata de algo distinto, de algo más allá y no tan simple, pues algo puede dejar a cualquiera una cinta como la que se reseñará a continuación.

Hausu es el primer largometraje de Nobuhiko Ôbayashi, quien en sus inicios se dedicó sólo a dirigir comerciales de televisión en Japón. En 1977 recibió una oferta del estudio Toho, uno de los más importantes de la nación del sol naciente, el cual le había sugerido que trabajara en un guión con el estilo de la película supertaquillera del momento: Tiburón, de Steven Spielberg, pero orientada hacia el público adolescente, deseoso de gritos y terror. Así que Ôbayashi se puso manos a la obra y, en compañía de su hija preadolescente, trabajó en varias ideas para dar vida a esta comedia de terror.

La joven estudiante Angel (Kimiko Ikegami) tiene planes de pasar el verano en compañía de su padre (Saho Sasazawa), quien ha estado en Italia trabajando. A su regreso llega con el anuncio de que Angel ahora tiene una nueva madrastra, Ryoko Ema (Haruko Wanibuchi), lo que molesta mucho a la chica. Angel decide entonces pasar el verano en la mansión de su tía, acompañada de seis amigas de la escuela, cada una de ella con una personalidad muy particular. Tras su llegada son recibidas por la tía, quien les muestra la casa. Poco a poco van ocurriendo sucesos extraños, las chicas van desapareciendo y también se va desenmarañando el misterio que envuelve al lugar.

Si bien Hausu podría ser considerada como la clásica historia de espantos, son las distintas peculiaridades en el surrealismo de las escenas, así como sus peculiares efectos especiales y experimentales los que la convierten en una película de culto. Debido a su alto contenido psicodélico y sus alucinantes escenas, que incluyen yuxtaposiciones, collage de imágenes, cabezas flotantes, muebles que comen personas, dedos sueltos tocando el piano, un gato demoniaco y esqueletos bailarines; los espectadores pueden estar seguros de que compone una experiencia fuera de lo normal.

La cinta se asemeja a un producto del subconsciente: la pesadilla. Al igual que una pesadilla, produce una mezcla confusa de lugares y estilos, de diálogos entre la  gente que se conoce y comporta de una manera extraña y siniestra. Las situaciones dan giros inesperados en la trama o terminan abruptamente. El filme puede ser abrumador, aterrador, hilarante, angustioso y extraño al mismo tiempo, lo que en cierto modo hace muy difícil que el público le encuentre sentido a lo que acaba de presenciar.

Pocas películas aprovechan de esta forma el potencial para crear una experiencia visual verdaderamente aberrante, que prefiere desprenderse de las métodos convencionales y lógicos en la narración y la edición. Al ignorarlos deliberadamente, Hausu utiliza toda una gama de trucos que sólo pueden utilizarse en el cine eficazmente y no en cualquier otro medio. Por lo tanto, no es únicamente el corte a alta velocidad, la densa banda sonora, los rápidos cambios de tono y estilo, las parodias de otros géneros y la actuación estilizada; se trata también de que sólo en el cine todos estos recursos parecieran funcionar a la vez y pueden ser utilizados a conveniencia. Tanto en sus elementos de terror como en los de comedia hay además guiños de ojo y homenajes a trabajos de este lado del planeta. Entre ellas pueden encontrarse referencias a The Evil Dead, Halloween y A Nightmare on Elm Street, que no por nada podrían ubicarse entre las películas que debes ver si te gusta el terror más oscuro o entre los clásicos que te harán entender el género.

El sello Ôbayashi es ahora visible en comerciales, series de televisión y, por supuesto, en el cine. Pero eso no es lo único extraordinario de este largometraje. Era obvio que para la fecha de su estreno, 30 de julio de 1977, generaría euforia entre el público adolescente y toda una suerte de opiniones divididas por parte de la crítica nipona. Nunca fue estrenada en el continente americano hasta que los derechos de distribución fueron adquiridos por Janus Films, que pronto comenzó a recibir solicitudes para exhibirla en la gran pantalla. En 2009 la productora inició una pequeña gira de proyecciones en salas de todo Estados Unidos, incluida la ciudad de Nueva York. Pero fue hasta 2010 que Criterion Collection lanzó a la venta la versión remasterizada en DVD y Blu-ray. Nunca antes disponible en video casero en los Estados Unidos, es uno de los más excitantes descubrimientos del cine de culto en los últimos años.

Comparte el contenido donde tu gustes y no olvides recomendarnos si asi lo deseas. Aquí encontraras historias de terror y leyendas, solo lo mejor de lo mejor.