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LA PRISION DE CHETUMAL

En el palacio municipal de Chetumal, Quintana Roo es un edificio muy antiguo el cual guarda mucha oscura energía por su historia de tragedia y de terror pues a principios del siglo XX ese edificio fungía como cárcel.

Se dice que muchos prisioneros murieron en las instalaciones y alrededor del lugar, pues en ese entonces en esa cárcel aplicaban la ley de fugas, es decir, le concedían al reo unos segundos de libertad para tratar escapar, pero en cierto punto los policías comenzaban a disparar para matarlos, si el reo lograba escapar, obtenía su permanente libertad pero casi todos morían, quedando condenados a vivir en la cárcel incluso después de la muerte.

Se dice que hasta la fecha hay espíritus atrapados en el edificio, pues fenómenos paranormales constantemente ocurren, los trabajadores y visitantes del palacio municipal aseguran que han sentido que algún ser los sigue por el pasillo, murmullos al oído, fantasmas que deambulan por los pasillos, cosas que se mueven autónomamente y otros misteriosos sucesos. Incluso investigadores paranormales han ido a investigar el siniestro lugar, durante su visita les llamó la atención lo frio que estaba el palacio a pesar que afuera hacía tanto calor y pudieron percatarse de una presencia del más allá, la cual se encerró en una oficina bajo llave y comenzó a emitir escalofriantes ruidos.

Así como dentro del lugar pasa actividad paranormal, desde afuera también se pueden observar las almas que miran nostálgicamente, esperando un día ser perdonados por sus pecados y ser liberados para descansar en paz.

QUIEN ESTA EN EL ESPACIO

36,400,000. Ese es el número estimado de civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia, según la famosa ecuación de Drake.

Durante los últimos 78 años, hemos estado transmitiendo todo sobre nosotros al resto de la galaxia: nuestra radio, nuestra televisión, nuestra historia, nuestros mayores descubrimientos.

Le hemos gritado nuestra existencia a todo pulmón al resto del universo, preguntándonos si estaremos solos. Treinta y seis millones de civilizaciones, pero en casi un siglo de escuchar, no hemos oído nada de vuelta. Estamos solos.

Eso fue hasta hace más o menos cinco minutos.

La transmisión vino desde todo múltiplo trascendental de frecuencia de hidrógeno que estábamos escuchando.

Los armónicos trascendentales —como frecuencias de hidrógeno elevadas a la pi— no aparecen en la naturaleza, así que sabía que tenía que ser artificial. La señal siguió pulsando intermitentemente y muy rápido con amplitudes uniformes increíbles. Mi reacción inicial fue que esta era algún tipo de transmisión binaria. Medí 1,679 pulsos en el minuto que la transmisión estuvo activa. Luego de eso, el silencio se retomó.

Los números no tenían sentido al comienzo. Solo parecían ser una mezcla de sonidos aleatorios. Pero los pulsos eran tan perfectamente uniformes, y desde una frecuencia que siempre era tan silenciosa… Tenían que provenir de una fuente artificial. Busqué la transmisión de nuevo, y mi corazón dio un vuelco. 1,679, ese era el tamaño exacto del mensaje de Arecibo hace cuarenta años. Con emoción, empecé a ordenar los dígitos binarios del rectángulo 73×73 original. No llegué a la mitad antes de que mis sospechas fuesen confirmadas. Este era el mismo mensaje, exactamente. Los números en binario, de uno al diez. Los números atómicos de los elementos que constituyen la vida. Las fórmulas de nuestros nucleótidos de ADN. Alguien nos había estado escuchando, y quería que supiéramos que estaban ahí.

Luego me llegó: el mensaje original fue transmitido hace solo cuarenta años. Esto significa que debe haber vida a veinte años luz de distancia. ¿Una civilización a suficiente distancia como para establecer contacto? Esto revolucionaría cada campo en el que he llegado a trabajar. Astrofísica, astrobiología, astro…

La señal estaba pitando de nuevo.

Esta vez, era lenta. Deliberada, incluso. Duró menos de cinco minutos, con un dígito binario llegando cada segundo. Aunque las computadoras los registraban, por supuesto, comencé a escribirlos. 0. 1. 1. 0. 0. 1. 1. 1… Sabía de inmediato que no era el mismo mensaje de antes. Mi mente se aceleró en tanto consideraba las posibilidades de lo que podría ser. La transmisión terminó, habiendo transmitido 288 dígitos. Seguramente, eso era demasiado pequeño como para ser un mensaje significativo. ¿Qué gran mensaje para otra civilización puedes enviar con solo 288 dígitos de información? En una computadora, los únicos archivos así de pequeños estarían limitados a…

Texto.

¿Era posible? ¿En verdad nos estaban enviando un mensaje en nuestro propio lenguaje? Ahora que lo pensaba, no era tan descabellado: hemos transmitido en prácticamente casi todo idioma vigente en el planeta por los últimos setenta años… Comencé a descifrar con el primer código de caracteres en el que pude pensar (ASCII). 01100111, eso es una G. 01110101, una U…

Cuando terminé de unir el mensaje, mi estómago se hundió como un ancla. Las palabras delante de mí respondieron todo: «Guarden silencio o serán escuchados».

Líbranos del mal (Deliver Us From Evil)”, un film basado en la historia real del sargento Ralph Sarchie

“Líbranos del mal”, la historia real inspirada en el sargento de policía Ralph Sarchie.


El 5 de septiembre del año 2014 se estrenó en España la película “Líbranos del mal (Deliver Us From Evil)”, un film basado en la historia real del sargento Ralph Sarchie, un ex policía de Nueva York que investiga una ola de crímenes de naturaleza sobrenatural con la ayuda del Padre Mendoza, un sacerdote y exorcista. Producida por Jerry Bruckheimer Films, la película está dirigida por Scott Derrickson (Sinister, Ultimátum a la Tierra, El exorcismo de Emily Rose) e interpretada por Eric Bana (Star Trek 2009), Edgar Ramírez (Furia de Titanes 2) y Olivia Nunn (Tentación en Manhattan).

Sargento de policía y exorcista

Ralph Sarchie, de 52 años, pasó 20 años en el Departamento de Policía de Nueva York, patrullando las calles de Manhattan y Brooklyn, pero cuando no estaba de servicio el veterano policía combatía a las fuerzas del mal que acechaban en la ciudad. Todas sus historias como demonólogo fueron detalladas en su libro de 2001 “Cuidado con la noche”, co-escrito con Lisa Collier Cool, que sirvieron como base para la película de terror “Líbranos del Mal”.

“No me gusta llamar la atención”, dijo el ex sargento Sarchie. “Sin embargo, espero que la película sirva para un bien mayor. El diablo es muy real y es muy activo en nuestra vida. Durante mis años de policía aprendí que conocer a tu enemigo es una necesidad con el fin de derrotarlo.”

Se unió al Departamento de Policía de Nueva York en 1984 y fue asignado a un equipo especial para “limpiar” las calles de Manhattan. En su tiempo libre, disfrutaba de la lectura paranormal, informándose del trabajo de Ed y Lorraine Warren, investigadores paranormales cuyo trabajo inspiraron a la película “Expediente Warren: The Conjuring (2013)”.

Era tal la fascinación del sargento Sarchie por el mundo sobrenatural, que incluso se reunía con los Warren en su casa de Connecticut todos los lunes, donde comenzó a conocer a personas que creían que sus seres queridos estaban poseídos por demonios.

“Me convertí en uno de sus estudiantes y comencé a investigar casos con los Warrens”, dijo el sargento Sarchie.

Batalla contra el mal

Parece ser que el destino del sargento Sarchie era el de combatir a las fuerzas del mal. Pero lo más sorprendente es que a pesar de que siempre había tenido una cierta creencia en la existencia de un ser superior, él no se consideraba un hombre particularmente religioso, es decir, hasta que comenzó a luchar contra lo que él dice que son, fuerzas sobrenaturales peligrosas.

Líbranos del mal Ralph Sarchie
El retirado sargento del Departamento de Policía de Nueva York Ralph Sarchie en la proyección especial de “Líbranos del mal (Deliver Us From Evil)” el 23 de junio de 2014 en la ciudad de Nueva York.
De los muchos exorcismos que ha participado y asistido, el sargento Sarchie dijo que el momento más aterrador que ha presenciado fue cuando colocó un crucifijo junto a la cabeza de un individuo que supuestamente estaba poseído por una entidad diabólica.

“Coloqué un par de objetos religiosos a esa persona, en el lado derecho de la cabeza”, explicó el ex sargento Sarchie. ”Podía ver sus ojos, miraban fijamente el crucifijo, pero no giraba la cabeza. Su cabeza parecía la de una estatua… pero de repente sus ojos comenzaron a dar vueltas, era una cosa espantosa de ver. He sido policía durante mucho tiempo. Tuve que lidiar con una gran cantidad de personas con trastornos mentales y he detenido a algunas personas muy peligrosas y yo nunca, nunca en mi vida había visto algo así. La mirada de un asesino no se parece en nada a una persona que está bajo la posesión.”

En otro caso, Sarchie decidió usar una camisa de fuerza. Según describe en su libro, la persona poseída estaba fuera de sí, era un demonio realmente peligroso. Cuando el sacerdote realizó el exorcismo, lo primero que hizo fue rociarle con agua bendita, pero sorprendentemente el hombre logró romper las ataduras de la camisa de fuerza y se puso de pie mientras emitía un rugido aterrador. Pero después del exorcismo, el demonio desapareció.

Líbranos del mal real

Pero no todos los casos estaban relacionados con posesiones. En una ocasión una mujer estaba realmente preocupada por los fenómenos inexplicables que ocurrían en su casa del Bronx. El sargento Sarchie se encontraba fuera de servicio, y fue testigo de cómo ciertos objetos eran impulsados por una fuerza invisible.

“Voy a explicarle su problema”, dijo el ex sargento Sarchie. “Su casa ha sido invadida por un espíritu demoníaco, y está causando todos estos fenómenos. Sólo un demonio puede mover inexplicablemente algo tan pesado como una lavadora o hacer que un objeto desaparezca. Ningún espíritu humano, o un fantasma, pueden hacer eso.”

Toda una leyenda

A lo largo de su experiencia con lo sobrenatural, el ex sargento Sarchie fue testigos de múltiples signos de posesión, incluyendo fuerzas sobrenaturales, hablar en diferentes idiomas, tener conocimiento de hechos imposibles de conocer, hablar en idiomas que la persona desconocía o reproducir sonidos de animales. Y a pesar de ser a día de hoy un conocido demonólogo, él dice que nunca ha aceptado dinero por sus servicios. De hecho, en ocasiones tiene que financiar sus propios gastos de viaje. El ex sargento Ralph Sarchie ha participado en más de 20 exorcismos y ha investigado más de 50 casos paranormales. Esta es la verdadera historia tras la película “Líbranos del mal (Deliver Us From Evil)”.

EL MISTERIOSO CHARLIE

Unos meses atrás, mi hijo mayor, Charlie, nos confesó que era homosexual.

Nos sentó a su mamá y a mí en la sala de estar y nos reveló todo: cómo había sentido una atracción hacia los hombres durante toda su vida.

Incluso nos dijo que tenía un novio a quien nos quería presentar. Justine y yo siempre habíamos tenido sospechas acerca de Charlie, pero aun así estábamos sorprendidos por su revelación.

Baste decir que Charlie ya no es mi hijo.

De vez en cuando, los adolescentes desarrollan impulsos que no son naturales. En nuestro pueblo tratamos de corregir estos deseos impuros a edades tempranas; les enseñamos la diferencia entre lo bueno y lo malo. Si no nos deshacemos de esos pensamientos mientras están jóvenes, se manifestarán por medio de su conducta durante la adolescencia. Tomamos a los niños transgresores y se los inculcamos, una y otra vez, desde los rezos por la mañana hasta la escuela dominical.

«Tus deseos impíos son una elección», les enseñamos. «Puedes escoger el Cielo o puedes escoger el Infierno. ¿Cuál será?». Para muchos de los jóvenes, la amenaza de la condena es suficiente como para enderezarlos por el camino correcto. Pero hay quienes se aferran a sus perversiones, convenciéndose de que su estilo de vida es el indicado.

Si solo los pudiésemos corregir a la fuerza… Quizá eso habría salvado a Charlie.

Nunca entenderé lo que motivaría a un adolescente a cometer un pecado tan horrible. Algunos dicen que son los medios de comunicación lo que corrompe la mente de la juventud. Otros creen que es simplemente la maldad básica de la humanidad que se cuela de forma inevitable. Lo único que sé, es que estos adolescentes viven desafiando al Señor, y a nuestro pueblo, sin arrepentirse.

Probablemente, hay forasteros que nos llaman intolerantes. Para nosotros, eso no es problema. Tenemos la creencia de que hay pecados que no pueden ser tolerados bajo ninguna circunstancia.

Así que nunca vamos a tolerar el secuestro, la tortura y el asesinato.

No, no tengo un hijo gay. No tengo un hijo gay, porque esos hijos de perra enfermos lo mataron.

Nota: Para los que no entendieron...

El papá no hablaba de personas homosexuales, se estaba refiriendo a los criminales que mataron a su hijo, personas que muestran síntomas de psicopatía/sociopatía y que hieren a los demás. En su pueblo, tratan de reformar estrictamente a estas personas por medio de la religión antes de que se conviertan en criminales, porque es a los criminales a quienes no toleran. El padre no tenía nada en contra de la homosexualidad; es un engaño del autor del creepypasta.

"Si solo los pudiésemos corregir a la fuerza… Quizá eso habría salvado a Charlie".

MUERTE EN REDFIELD

Horas después de que se supo la noticia de un tiroteo en un cine en Aurora, Colorado, comenzaron a circular por la red unas fotografías de una mujer, de pelo rojo con una gran sonrisa en su rostro. Jessica Redfield (cuyo último nombre dado era Ghawi), una joven locutora de deportes y blogger de Texas, fue una de las 12 personas que murieron en el tiroteo.

Apenas un mes antes de eso, Redfield sobrevivió a un tiroteo en el cual falleció una persona y dejó a otras personas heridas en el centro comercial Eaton Centre en Toronto.

Redfield reflexionó sobre su experiencia cercana a la muerte en su blog, explicando:

“No puedo conseguir quitarme esta extraña sensación en mi pecho. Este vacío, casi sentimiento casi enfermizo no desaparece… Es difícil para mí explicar lo que siento, cómo una sensación extraña que me salvó de estar en medio de un tiroteo mortal.”

Ella dijo que decidió comprar una hamburguesa con sushi y luego decidió salir a tomar aire fresco, ya que tenía una extraña sensación. Pero después de “engañar a la muerte”, en el cine en Aurora una bala le atravesó el pecho, quitándole la vida.

Fin.

FRIO DE MIEDO

Llevaba esperando el fin de semana durante varios días, luego de que sus papas le dieran la noticia de que el fin de semana tendrían que salir dos o tres días a casa de sus tíos. Como cualquier adolescente de quince años estaba feliz, ya que tendría la casa para él solo.

Algunos chicos aprovecharían la oportunidad de estar solos en casa para organizar una fiesta con sus amigos, pero él no era esa clase de chicos, él se divertía a su manera, el prefería estar solo.

Y el fin de semana llego, compro un montón de comida chatarra, la música a todo volumen, bailes idiotas, videojuegos, televisión, disfrutaba su fin de semana. Y era el momento en que “nosotros” debíamos empezar a disfrutar también.

Cansado y con la casa echa un desorden, con restos de frituras, pizza y refresco regados por doquier, se fue a dormir. Eran las dos de la madrugada, era un horario perfecto.

Justo estaba siendo atrapado por las garras del sueño cuando creyó escuchar una voz detrás de su cabeza, muy cerca del oído, no hizo caso en ese momento, creyó que su mente le estaba jugando una broma, pero lo volvió a escuchar claramente, era una pregunta, una voz ronca que le preguntaba lentamente:

“¿Tienes miedo?”.

Se levantó de inmediato, volteo hacia todos lados, su cara se llenó de pavor, abrió los ojos lo más que pudo. Luego sintió como un dedo le daba dos golpecitos en el hombro derecho para que volteara, lo hizo, no había nada, un sudor frio le recorrió el cuello, la desesperación lo invadió. Salto de su cama y trato de correr a encender la luz, pero justo cuando puso un pie fuera del colchón lo tomaron del tobillo y lo jalaron hacia atrás, cayó al suelo boca abajo, no la veía, pero sentía una mano áspera y muy delgada de tamaño anormal queriéndolo meter debajo de su cama, el chico buscaba algo de donde sostenerse para evitar ser absorbido; gritaba, estaba llorando, de algún modo él sabía que estaba solo, sabía que nadie lo podía ayudar, sintió otra mano jalándole el otro pie, se aferraba al piso de madera rasguñándolo, rezaba, chillaba, suplicaba, las manos lo liberaron, corrió hacia la puerta de su cuarto, la abrió y salió corriendo. Buscaba la salida de su casa, y cuando estaba a punto de llegar a la puerta sintió como un ser lo abrazaba por delante, no podía verlo, pero al igual que con las manos la piel de ese ser era áspera, huesuda y fría, se liberó a forcejeos, sabía que no lo dejarían salir, se encontraba atrapado, corrió en dirección contraria y mientras lo hacía sentía varias manos mas en la espalda tratándolo de detener con pequeños rasguños y jalones; seguía corriendo, el miedo lo domino por completo cuando escucho nuestras voces:

“¡Corre, llora, grita!” “¡Suplica, arrástrate, reza!” ¡Chilla, sufre, desespérate!

Nos excita el miedo, la cara de ese niño era perfecta, su miedo se reflejaba en todo su cuerpo, sentía desesperación, impotencia, no paraba de temblar. Sabiendo que no podía hacer nada y sintiendo como lo tocaban nuestras manos, se arrincono, puso las rodillas contra su pecho y las abrazó fuertemente. ¡Ya era nuestro!

Seguimos alimentándonos de su miedo hasta que no le quedo nada más, hasta que su conciencia se resguardo en su interior, quedo en estado de shock, ya no podía darnos placer, nuestro festín había terminado, estábamos satisfechos, al menos por esa noche.

Quedo en esa posición durante dos días, hasta que llegaron sus padres, lo encontraron deshecho, su mirada perdida, bastante pálido, no soportaba que nadie lo tocara, gritaba que lo dejaran en paz, que se alejaran, creyeron que se había vuelto loco y termino en un manicomio. Aun lo visitamos, y todavía es capaz de brindarnos un poco de satisfacción, lo consumiremos hasta el final, hasta que no le queden ganas de vivir.

Nos fascina el miedo, nos alimentamos de él, de la desesperación, del llanto.

Ten cuidado cuando estés solo en casa, iremos por ti. Cuando intentes dormir llegaremos, te haremos gritar, llorar y suplicar, por supuesto nadie te escuchara, pero tu si nos escucharas a nosotros, te pediremos que sigas gritando… que sigas llorando… que sigas corriendo…

Sentirás nuestro frio cuerpo rosando el tuyo, se te erizara la piel. En este momento sentimos placer solo de saber qué cara pondrás cuando te preguntemos al oído:

“¿Tienes miedo?”

MOMENTOS INQUIETANTES

Todo parece tan tranquilo aveces que no ponemos atencion de lo que sucede en nuestro alrededor, pero este no es el caso de este chico.

Aqui te dejo su relato tomado en un foro de internet, me parecio muy interesante.

Me encontraba en mi alcoba haciendo las típicas actividades en casa de un adolescente: quedarme despierto hasta tarde, enterrarme en las profundidades del internet, y solo no desviar mi atención de nada que no aconteciera en el monitor.

Llegó la madrugada, cerca de las 2 de la mañana, y todos en mi casa estaban dormidos aparte de mí.

El cuarto se sentía cómodo y cálido pese a ser pleno invierno, pues habíamos reemplazado las ventanas la semana pasada.

El calor se había estado colando desde la planta baja de la casa, y por mi habitación en particular, debido a unas ventanas antiguas que no podían mantener afuera la temperatura gélida.

Cuando intentaba conciliar el sueño, oí un ruido que provino desde mi ventana, en el lado opuesto de mi habitación atenuada.

No era el sonido de un insecto chocando contra ella, o de un arbusto acariciándola.

No, este era un ruido inusual, grave, algo que no estaba acostumbrado a oír.

No pensé mucho sobre ello al comienzo. Si fue porque creí genuinamente que no era nada o porque no quería descubrir lo que era, no lo sé, pero me quedé acostado y solo escuché.

Era distintivamente rítmico. Pum, pum, pum, pum. Solo duró alrededor de quince segundos y luego se detuvo.

Temblé, pero me sacudí la sensación al navegar un momento en las redes sociales con mi celular, esquivando la vista de mi ventana.

Coloqué el aparato en la mesa a mi lado y caí en un sueño intranquilo aunque sin novedades.

Esta mañana, luego de que el sol se hubiera alzado desde hace unas horas —y todo aquello que usualmente golpetea mi ventana durante la noche estuviera haciendo sea lo que sea que hacen durante el día—, caminé hacia la ventana y pasé unos minutos tratando de replicar el sonido que había escuchado.

Hice sonar mis dedos contra la ventana, le pegué con algunos objetos suaves, e incluso le quité y le puse el seguro; pero, por más que hice, no supe rastrear lo que produjo el sonido.

Nada de esto que hice se acercó, incluso. Asumí que el evento tuvo que haber sido azaroso, y el día fue ordinario hasta esta noche.

Mi papá llegó a casa del trabajo a la hora de siempre y pensó que la casa estaba muy caliente, así que entró a mi cuarto y fue a abrir la ventana (vivimos en Texas; algunas noches de invierno sí son agradables, como era el caso este día).

Mi papá olvidó quitarle el seguro a la ventana antes de tratar de abrirla, y cuando tomó las manijas y las giró, produjo el mismo sonido que escuché la noche anterior.

Las únicas manijas de mi ventana están dentro de mi habitación.

HISTORIA REAL EN CLINICA DE ABORTOS

La vida es tan sutil que nunca aprenderemos a vivirla y menos con deseos carnales que en lugar de crear matan terriblemente lo mejor de nosotros como especie humana.

No hace mucho tiempo existió en Mérida, Yucatán la clínica Peninsular, lugar donde se practicaban abortos, los rumores dicen que al menos 500 bebes fueron privados de nacer y alrededor de 30 mujeres murieron en el procedimiento, fue tanta la polémica de lo que se practicaba en este lugar, que grupos que están en contra del aborto lograron que se clausurara el sanatorio, y aunque el lugar quedo totalmente desolado, almas en pena lo siguen habitando.

Vecinos y policías que pasan por el sanatorio, dicen escuchar llantos de bebes y prolongados gritos de mujeres por las noches. En una ocasión después de que policías que inspeccionaban el hospital escucharan los fantasmales lamentos de aquellas atormentadas almas, las luces se apagaron y las puertas se cerraron, mientras las manifestaciones paranormales cada vez eran mas fuertes, imposibilitados de escapar por sus propios medios, sus compañeros tuvieron que ir tras su rescate después de ellos pudieran auxilio por radio.

Incluso investigadores de lo paranormal han ido a investigar los fenómenos paranormales que pasan dentro del abandonado y deteriorado lugar, y efectivamente los quejidos e inexplicables ruidos ocurrieron durante la investigación, una vidente que iba con el equipo pudo hacer contacto con 2 jovencitas que murieron cuando les practicaban un aborto, ellas mencionaron que sus padres les obligaron abortar, ahora ellas añoran oraciones para poder encontrar el descanso que no llega.

La vidente también pudo sentir la presencia demonios que abundaban en el hospital, ellos eran quienes incentivaban a los doctores hacer los abortos sin remordimiento, ella menciona que los doctores al morir regresaran al hospital donde todas almas sedientas de venganza los esperan para hacerlos sufrir.

Es bien sabido que todo hospital tiene su enfermera fantasma, este lugar no es la excepción, pues hay testigos que dicen ver a una enfermera que deambula por los pasillos y cuartos, pues aunque no hay enfermos a quienes curar, hay almas para consolar.

Atte. Eddie

Ouija México

EL MIRADOR

La cosa más aterradora que he experimentado me sucedió hace un par de meses.

Estaba despierto hasta muy noche navegando en Facebook cuando recibí una extraña solicitud de amistad de una cuenta desconocida. No conocía en absoluto a la persona pero acepté la invitación cortésmente, ya que casi siempre acepto cualquier solicitud que se me atraviesa. El nombre en el perfil era Izan Galder pero tenía mis dudas sobre si era su nombre real.

En fin, al día siguiente olvidé todo sobre aquella extraña petición. Pero cuando entré a Facebook otra vez esa noche tenía un mensaje de Izan. En la pantalla podía leerse: “Oye Gade. ¿Tuviste un buen día?”

Dado que ni siquiera lo conocía, el mensaje me pareció un poco extraño pero imaginé que solo trataba de ser amigable. Así que respondí con un “Sí, tuve un excelente día”. Y después de eso agregué “odio tener que preguntarlo pero, ¿te conozco de algún lado?”.

Paso un momento y recibí una respuesta “Te vi hoy, en el parque. Te gusta mucho ese lugar, ¿verdad? Vas allí cada Lunes, Miércoles y Viernes…”

¿Cómo pudo saber eso? Empecé a sentirme un poco aterrado, en retrospectiva debí mandar al diablo el sitio, pero como soy un idiota me quedé allí esperando a ver si recibía otros mensajes.

Por supuesto, un nuevo mensaje saltó en la pantalla. “No me ignores Gadel Anoar Zafra”. En este punto ya estaba completamente aterrorizado, difícilmente alguien conocía mi primer nombre, incluso mis mejores amigos, y siempre me han dicho Gade desde que tengo memoria. No uso mi primer nombre completo ni mi segundo nombre en el perfil de Facebook por lo que era imposible que lo supiera por este medio. Después de algunos segundos recibí otro mensaje “Puedo verte, Gade. Sé que me estás ignorando”.


En esos momentos estaba consumido en el miedo, intentando razonar toda la situación. Honestamente estaba muy asustado como para mover algún músculo hasta que dos mensajes nuevos aparecieron. “Estás en casa solo, Gade, todo está solo” seguido de mi maldita dirección completa. La peor parte es que tenía razón, papá y mamá habían salido aquella noche, dejándome solo en casa.

Finalmente tomé el valor para escribir “¿Cómo sabes eso?” La respuesta que recibí me derrumbó.

“Viéndote por la ventana Gade”

“¡Viéndote por la ventana Gade!”

“¡VIÉNDOTE POR LA VENTANA GADE!”

Los mensajes parecían cada vez más frenéticos. Y como si esto no fuera suficiente pude escuchar unos golpecitos en la ventana de mi dormitorio, y pude ver una figura oscura situada justo al borde de mi visión periférica. El último mensaje que recibí antes de salir corriendo de allí decía: “¡MÍRAME!”.

Llamé a la policía y estaban aquí pasados seis minutos. Sin embargo, para esos momentos, quien sea que haya estado allí ya había sacado una distancia considerable de ventaja. Nunca atraparon al perpetrador y no investigamos mucho después del episodio.

Antes de que el perfil fuera dado de baja eché un buen vistazo y encontré un montón de fotos muy personales tomadas sin mi conocimiento, entre ellas una foto mía mientras dormía en mi habitación. Desde entonces duermo con las persianas bien cerradas.

Fin.

CANIBALISMO DEEP WEB

Imagen sustraida de la deep web y muy perturbadora.

PERRA Y MALDITA

En el pueblo de nuestra historia, un apuesto joven y una muchacha encantadora del lugar se enamoraron locamente, y luego, con el tiempo, se casaron.

Tras el matrimonio iniciaron los problemas, pues la esposa no cedió desde el primer momento a las exigencias amorosas que en la vida íntima le hacía su esposo, movida quizás por la falta de orientación de sus padres en lo concerniente a las relaciones sexuales. La vida se fue agudizando en aquel matrimonio porque la muchacha no cedía en ningún momento, a pesar de las caricias y ternura que le prodigabael esposo anhelante y desesperado. Transcurría el tiempo y él, valiéndose de los ardides masculinos, fracasaba en sus intentos. La invitaba al lugar donde trabajaba, pero aún fuera de la casa siempre se negaba a lasinsinuaciones amorosas de su marido.

El muchacho tenía una perra, que fiel con su amo lo acompañaba por todas partes, en las mañanas, las tardes y las noches. Un día, impulsado por la necesidad biológica, en un acto desesperado,tuvo relaciones sexuales con la perra.

Transcurrió el tiempo y el mozo siguió practicando las relaciones contranaturales. Pasaron los meses y, a pesar de laanormalidad de los sucesos y de laintranquilidad hogareña, los jóvenes esposos seguían amándose a su manera.Una tarde, mientras la pareja paseaba por el campo, la madre del muchacho, que estaba ocupada en la cocina, escuchó con sorpresa que debajo de la cama de los jóvenes esposos lloraba un niño.

El estupor llenó el corazón dela noble anciana cuando vio que laperra envolvía con una de sus patas a una recién nacida, lamiéndola y arrullándola mimosamente. La buena señora, después del gran susto, cubrió la niña con una sábana blanca y la depositó en la cama que se encontraba vacía.

Cuando llegó la pareja, sin salir aún de su sorpresa, la anciana les contó lo ocurrido.—¡Casi me muero cuando vi que la perra había parido esa niña! ¡Nopuedo explicarme ese fenómeno! El muchacho, agobiado por el pesode las circunstancias, bajó la cabeza avergonzado. Sin decir nada encaminó sus pasos hacia la iglesia del pueblo para confesar suculpa. El sacerdote, al escuchar la extraña confesión, manifestó: «Hijo mío, grande es tu pecado. Vea tu casa y trae a tu esposa, que tengo algo que decirle». Al comparecer la muchacha ante el sacerdote, éste la contempló detenidamente con el rostro severamente contraído, y dijo: «Mujer, tú tienes que cargar con parte de esta terrible culpa, porque esto ha sucedido al no complacer los deseos legítimos de tu esposo. Esto es un castigo divino…, ahí está esa criatura…¡llévatela! Es tuya y tienes que quererla y cuidarla como si fuera el fruto de tus entrañas».

Pasaron los años, los verdes parajes seguían mostrando la opulencia natural y las campiñas se revestían de singular policromía. Nada parecía recordarel extraño suceso que llenó de consternación a los personajes de nuestra historia. La niña se convirtió en una hermosa mujer, con la belleza sumisa y agreste de la hembra del campo. Muchos hombres la enamoraban insistentemente, pero ella ya teníanovio, al que amaba profundamente y con el que pronto se casaría.

Cierto día un joven campesino se encaminaba hacia la casa de su novia para visitarla. Una vecina dada al chisme y acostumbrada a meterse en lo que no le importaba, lo llamó:—Hijo, ven acá.—¿Qué desea, doña?—Sólo quiero preguntarte una cosa.—Pregunte pues.—¿Es cierto que te vas a casar con aquella muchacha bonita que vive en la otra casa?—Sí, es cierto.—Pues te aconsejo que no lo hagas.—¿Por qué?La mujer tardó intencionalmente en proporcionar la respuesta al apuesto joven, y luego destiló el veneno:—¡Porque esa muchacha es HIJA DE UNA PERRA!El joven, preso de furor, asió fuertemente a la vieja, disponiéndose a castigar a quien ofendía en forma tan grosera a su prometida. Pero la perversa mujer, sin perder la calma, gritó:—¡Suéltame ignorante! Si no crees lo que te digo, te lo voy a demostrar.

El mozo, trastornado y sin poder ordenar sus ideas, se sumió en un largo silencio. La vieja lo observaba con calma, saboreandode antemano los acontecimientos que llegarían.

El campesino pidió ala vieja que le demostrara lo que aseveraba con sus palabras.—Nada más fácil. Espera a que llegue la noche y espía por la cerradura del cuarto de tu amada,¡y vaya que te convencerás!Así lo hizo, atisbó por la cerradura observando atentamente los movimientos de la muchacha que se preparaba para acostarse; la belleza imponente de la virgen se expuso a la vista penetrante del muchacho, al caer del cuerpo femenino las ropas que cubrían sucuerpo de diosa.

Poco después, y ante el asombro del hombre, ella dio varias vueltas antes de acostarse plácidamente en el fresco petate de su cama. No había duda, su novia tenía la misma costumbre de los perros dedar vueltas antes de acostarse.

Las lágrimas lo traicionaron y abandonó el lugar precipitadamente.Así pasaron los días y ella, llena deinquietud, notaba la ausencia de su prometido. Extrañada por aquella conducta, decidió escribirle exigiéndole una explicación por haber suspendido sus visitas intempestivamente.

La respuesta no se hizo esperar. «Creí estar enamorado, pero mi amor no llega al grado de casarmecon un ser irracional, ya que me dicuenta por mis propios ojos de que tú eres una perra». El golpe emocional fue tremendo, la agarrópor sorpresa y desde aquella fecha su vida fue de sufrimiento.

El mal de la tristeza, el llanto y el profundo dolor de un frustrado amor produjeron en la bella joven una prolongada enfermedad que culminó en la agonía, y con ella una muerte lenta. Antes de morir, la buena muchacha, que sólo irradió bondad durante su vida, viendo la proximidad de la muerte, dijo a sus afligidos padres:—Concédanme un deseo… mi último deseo… Quiero que lleven mi cadáver a la iglesia para que allí me velen; quiero que la vecina de enfrente sea la única persona que acompañe mi cuerpo… las puertas deben estar cerradas… Eso es todo.

Y diciendo esas palabras, expiró.En las primeras horas de la noche la trasladaron a la pequeña iglesiadel pueblo, y su acongojado padre se dirigió a la casa de su vecina, convenciéndola para que acompañara el cadáver de su hija;pero la vieja sólo se dejó convencer cuando le ofrecieron una fuerte suma de dinero para que desempeñara tan misterioso acto. La malvada mujer sintió que el temor la asaltaba, pero el interés por el dinero la obligó a dirigirse a la iglesia. Cuando quedó junto al cadáver, las puertas de la iglesia se cerraron a su espalda produciendo un sonido seco, lejano, como si viniera de otro mundo.

Pasaron las horas, el silencio apenas era interrumpido por el silbido del viento que penetraba en el recinto sagrado moviendo suavemente las pequeñas llamas que coronaban siniestramente las candelas rodeando el ataúd.

Doce campanadas se dejaron escuchar, haciendo vibrar la iglesia; eran las doce de la noche.Poco después, la puerta principal de la pequeña iglesia se abrió, dando paso a una monja que sin detenerse se dirigió al féretro, se arrodilló ante la muerta y luego sedirigió a la sacristía. Pocos minutosdespués apareció un sacerdote que hizo una reverencia ante el ataúd, desapareciendo en igual forma que la monja.Nuevamente se escucharon unos pasos firmes, y por la puerta principal apareció un obispo, llegó hasta donde estaba el cuerpo inerte e hizo lo mismo que la monja y el sacerdote, desapareciendo detrás de la sacristía.

Fue entonces cuando el ataúd empezó a moverse y se alzóun brazo de la muerta, luego el otro, hasta que la mujer se incorporó lentamente dirigiéndosea la vieja que le causara tanto mal, hablándole con voz lejana, impersonal, fría.—Mala mujer, ¿viste pasar ante mí a una monja, un padre y un obispo?El cuerpo de la interrogada se convulsionaba, el color escapaba de su rostro mientras sus ojos reflejaban un terror indescriptible.—Sí… sí… lo… los vi pe… pero…—Esos eran los hijos que Dios me había destinado en el matrimonio que con tu maldad impediste. Ahora que estoy muerta por tu culpa, los he perdido.Diciendo esto, se abalanzó sobre la vieja y, abriéndole la boca, le arrancó la lengua. Después volvió al ataúd, quedando nuevamente sin vida.Llegó la luz del nuevo día. Cuando abrieron la iglesia, el pánico fue general entre dolientes y curiosos cuando comprobaron que en vez de una muerta, había dos.

Al aproximarse, observaron con estupor que la joven difunta sostenía en su mano la lengua de la vieja.—¿Qué es esto, Dios mío? No podemos quitarle la lengua de la mano para meter el brazo dentro del ataúd.—Pues tenemos que llevarla así alcementerio.Así fue. El cortejo fúnebre salió de la pequeña iglesia hacia el cementerio llevando a la joven mujer que murió de tristeza con un brazo de fuera, exhibiendo la lengua como un ejemplo para la humanidad, y especialmente para las personas que acostumbran meterse en donde no les importa.

Pero lo más extraño del caso fue que al llegar al camposanto, la mano soltó la lengua y el brazo bajó lentamente, hasta quedar dentro del ataúd.

Fin.

Atrapados en el subterraneo

Atrapada en el subterráneo Una de las leyendas más recurrentes en ciudades con Metro (trenes subterráneos) es la de que en su interior y amparados por la oscuridad de sus túneles se esconden todo tipo de delincuentes, vagabundos y personas de mal vivir que escapando del frío o de la policía se ocultan en viejas estaciones abandonadas o conductos de ventilación.

Paula había bebido mas de la cuenta por lo que aquella noche regresaría temprano a casa, se sentía bastante mal y muy mareada pero como era relativamente temprano decidió que en lugar de gastarse su dinero en un taxi, como hacía habitualmente cuando regresaba de la discoteca, aprovecharía que el Metro aún seguía abierto para ahorrarse unos cuantos euros. El trayecto era largo y las pocas personas que viajaban en su vagón parecían tan cansadas como ella, sólo un grupo de amigos que bromeaban al fondo del tren hacían el suficiente ruido con sus bromas y risas para mantenerla despierta, pero cada vez tenía que luchar con más fuerza para no quedarse dormida.

Por desgracia en la siguiente estación tenía que hacer un transbordo así que se bajó y tras caminar por los pasillos de la estación llegó al andén en el que abordaría el metro que la llevaría a casa. El cartel luminoso avisaba que el próximo tren tardaría seis minutos en llegar, por lo que Paula decidió esperar sentada en uno de los bancos junto al andén.

El silencio y la soledad de esa estación provocaron lo inevitable y a pesar de sus esfuerzos se durmió y casi sin darse cuenta se recostó en el banco usándolo como si fuera una cama. Era tan profundo su sueño provocado por la borrachera que cuando pasó el último metro de la noche ni siquiera lo sintió pasar.

Hasta pasada más de una hora no se despertó, por suerte la borrachera parecía haberse esfumado parcialmente tras la cabezadita, pero algo parecía no ir bien. El cartel que avisaba la llegada del próximo tren estaba apagado y al mirar la hora en su teléfono móvil se dio cuenta que eran casi las dos de la mañana. Asustada empezó a subir las escaleras mecánicas de la estación, que ya estaban apagadas, para salir de allí. La parada en la que tenía que hacer trasbordo era una de las más antiguas, viejas y pequeñas de la ciudad por lo que la sensación de agobio y miedo eran mucho más intensas. Al llegar a la salida la peor de sus pesadillas se hizo realidad. Las puertas estaban cerradas y no había nadie en la estación por lo que por más que gritara nadie podría escucharla desde la calle.

Además su teléfono estaba sin cobertura, esas malditas estaciones casi nunca tenían señal y las puertas de cristal herméticamente cerradas la separaban del exterior aún por unos cuentos metros. Paula no sabía que hacer, miraba a las cámaras de seguridad y hacía gestos esperando que alguien desde algún puesto de control pudiera verla, pero ella misma sabía que eso era imposible, no había nadie controlando las cámaras porque la estación había sido cerrada desde fuera. ¿Cómo era posible que nadie la despertara? ¿No tenían los guardias de seguridad que comprobar que nadie quedara dentro de la estación antes de cerrar? Su miedo se convertía por momentos en cólera y confusión. Desde luego no podía esperar hasta que a la mañana siguiente abrieran de nuevo el Metro, faltaban más de cuatro horas para que se reiniciara el servicio y si llegaba a casa a las 7 de la mañana su padre probablemente la mataría. Con la mente aún nublada por el alcohol decidió que lo mejor que podía hacer era caminar por los raíles del tren hasta la siguiente parada.

El camino era oscuro y realmente tétrico pero sabía que su destino no estaba muy lejos y gracias a la luz del flash de su teléfono podría alumbrar el camino. La siguiente estación era una de las más importantes, con gran cantidad de líneas y recientemente había sido remodelada por lo que estaba segura que allí podría encontrar a alguien que la permitiera salir a la calle donde abordaría un taxi.

La idea parecía muy buena, pero a la hora de la verdad recorrer aquellos túneles era realmente escalofriante, un silencio casi sepulcral hacía que hasta la más leve de sus pisadas resonaran con el eco de las paredes.

Se podían escuchar los chirridos de las ratas y el goteo de algunas zonas en las que parecía que había leves escapes de agua. Sus pasos eran cortos y se detenía a menudo a escuchar porque sentía como si alguien la observara desde la oscuridad.

El miedo la invadía y paralizaba por momentos, pero ya era demasiado tarde para volverse atrás, debía estar casi a mitad de camino cuando unas voces la alertaron. Por un momento pensó en gritar para que supieran que estaba allí pero decidió ser cauta y apagar la luz de su teléfono mientras se escondía en un estrecho pasillo que había en un lateral del túnel. Mientras permanecía escondida y en silencio pudo ver la figura de dos hombres bastante corpulentos, sus ojos cada vez se adaptaban más a la escasa iluminación de las luces de emergencia que había cada muchos metros en el túnel. Ambos parecían discutir acaloradamente por un cartón de vino y a escasos metros de donde se encontraba Paula comenzaron los empujones y golpes.

El más grande de ellos le propinó un puñetazo que tumbó al otro y gloriosamente alzó su trofeo mientras de un trago se bebía casi la mitad del contenido del cartón de vino. El más pequeño enfurecido sacó un cuchillo de la espalda y se lo clavó repetidamente en el cuello a su rival, realmente se ensañó con su cadáver y a pesar de la poca luz Paula pudo ver con claridad como tenía toda la cara manchada de sangre.

Recogió el poco vino que quedaba y se lo tomó de un trago. Paula estaba temblando del miedo, no se atrevía ni a respirar y desde luego mucho menos a moverse, si estaba lo suficientemente quieta tal vez el vagabundo asesino se iría de allí sin verla. Pero la casualidad no se quiso aliar con ella y justo cuando el asesino se daba la vuelta para marcharse del lugar la batería de su teléfono la delató.

Un incesante pitido advirtiendo que la carga estaba a punto de agotarse comenzó a sonar y el vagabundo se giró de inmediato. ¿Hay alguien ahí? Puedo escucharte, ¡Sal inmediatamente o te rajo! La pobre chica se quedó petrificada y no sabía como actuar mientras el asesino se acercaba a ella. Por instinto decidió tirarle el teléfono con tan mala puntería que este pasó por encima del vagabundo y golpeó la pared del fondo. Él, que todavía no había visto a la chica, escuchó un ruido a sus espalda y se giró, momento que aprovechó Paula para salir de la oscuridad y empujarle a la vez que salía corriendo. El vagabundo enfureció de tal manera que no dejaba de gritar e insultar a Paula, se levantó y comenzó a perseguirla por los túneles.

Ella no era una buena deportista pero el miedo se apoderó de sus piernas y le dio fuerza para correr dejando atrás los zapatos de medio tacón que llevaba aquella noche, sus pies se ensangrentaron mientras corría sobre la gravilla y guijarros del suelo de túnel.

Sin embargo el miedo era más fuerte que el dolor y no se detuvo a pesar de que en varias ocasiones estuvo a punto de caerse al tropezar por culpa de la casi total oscuridad de su ruta de huída.

Al llegar a la estación Paula ya había logrado sacar unos cuantos metros a su perseguidor y subió al andén para adentrarse en los pasillos que la llevaban a la salida del Metro.

A sus piernas empezaban a fallarle las fuerzas pero no se podía parar a descansar así que casi extenuada subió el último tramo de escaleras. Lo que vio allí la heló la sangre, la estación estaba al igual que la anterior cerrada y no parecía haber nadie, comenzó a gritar desesperada, a gesticular a las cámaras y golpear las puertas.

Pero su perseguidor que conocía a la perfección los horarios y hábitos de los trabajadores del metro ya había subido la escalera y la había cortado toda posible ruta de escape.

El asesino se abalanzó sobre ella y tras inmovilizarla la violó y sometió durante más de una hora.

Cuando había saciado todos sus apetitos sexuales sacó de nuevo el oxidado y ensangrentado cuchillo con el que había matado al otro vagabundo y se lo hundió repetidamente en el pecho hasta que Paula dejó de patalear y murió con una horrible expresión de terror en su rostro.

Al día siguiente los trabajadores se encontraron con un surco de sangre que se perdía en la profundidad del túnel, asustados deciden revisar las cintas de vídeo que grabaron esa noche y pudieron observar la desgarradora escena de la violación y asesinato y como el vagabundo arrastraba el cuerpo de Paula dejándolo caer escaleras abajo para de nuevo arrastrarlo hasta la oscuridad de las vías del tren.

La policía localizó los dos cuerpos pero no encontraron ni rastro del asesino, del cual se dice que todavía utiliza los túneles del subterráneo para esconderse de noche.

Fin.

FLOR ATROZ

ALEMANIA.- Un hombre, al poco tiempo de fallecer trágicamente su esposa, una de sus hijas cumplía los 16 años y decidió regalarle un ramo de flores.

A la tarde antes acude a una floristería y pide que le preparen un ramo con 16 rosas rojas, sin embargo el vendedor le comenta que solo tiene 15 rojas y una negra.

El padre accede a que le prepare ese ramo, por la noche mientras su hija dormía, colocó sobre la mesita de luz el regalo floral. A la mañana siguiente cuando entran en la habitación el espectáculo era dantesco, el cuerpo de su hija permanecía inmóvil sobre la cama y toda llena de sangre, había sido apuñalada.

A cabo de unos meses, era 14 cumpleaños de su segunda hija, nuevamente acudió a la floristería y pidió un ramo con 14 rosas rojas, el dependiente le comentó que solo le quedaban 13 rojas y una negra. El padre compró el ramo e igual que había realizado anteriormente, lo dejó sobre la mesita de noche de su hija.

A la mañana siguiente se repetía la misma situación que unos meses atrás, su hija estaba muerta en un terrorífico mar de sangre.

Pasaron uno meses y su tercera y última hija cumplía 12 años. Como en otras ocasiones fue a la misma floristería y pidió un ramo con 12 rosas rojas, el florista nuevamente de dijo que solo le quedaban 11 rojas y una negra. Compró el ramo, lo depositó sobre la mesita de noche, pero esta vez, se sentó a esperar con una gran hacha en sus manos.

Al cabo de unas horas, pudo ver como una mano surgía de la rosa negra empuñando un cuchillo, rápidamente el padre la golpeó con el hacha cortando la mano por la muñeca.

Al año siguiente, su hija cumplía 13 años, volvió a la floristería y pidió un ramo de 13 rosas rojas, el dependiente cogió las 13 flores rojas y comenzó a preparar con cierta torpeza el ramo, fue cuando el padre se fijó y pudo comprobar que al vendedor le faltaba una mano.

Fin.

LA MANSION DE LOS BICHOS.

En el barrio de Villa del Parque, en la calle Campana al 3200, se alza una mansión construida cerca del 1900 por el ingeniero Muñóz González, a pedido de un empresario Italiano que hizo fortuna en Buenos Aires y se llamaba Rafael Giordano.

El palacete tiene cinco pisos y un torreón con cúpula.

Dicha residencia fue bautizada como “La Mansión de los Bichos” en honor a las esculturas semejantes a gárgolas, relieves y representaciones de animales que decoraban el exterior de la cúpula. Más tarde, todos estos ornamentos fueron removidos.

Según cuenta la leyenda, aquel empresario realizó una fiesta en esta mansión en honor al matrimonio de su hija Lucía con el violinista Ángel Lemos. El casamiento tuvo lugar en 1911 en la misma mansión y fue un importante evento social. muchos invitados se acercaron en autos lujosos y el evento fue seguido con admiración por los vecinos, que vieron a la mansión, por única vez, iluminada en todo su esplendor. La idea era que, al finalizar la celebración, les iba a entregar la casa como regalo a la pareja.

Cuando finalizó la fiesta, los invitados se acercaron a los balcones y ventanas para despedir a los recién casados que partirían rumbo a su luna de miel. Sin embargo, esa noche hubo lluvia y la calle estaba inundada, por lo que el auto que los llevaría a destino, los estaba esperando al otro lado de las vías del tren que estaban muy cerca.

Para salir de la mansión, se subieron a una carroza tirada por caballos para poder librar del agua; sin embargo, en la época no estaba el tendido eléctrico y no vieron un tren de carga que se acercaba en momentos en que iban a cruzar la vía.

Trágicamente la carroza fue embestida y la pareja falleció al instante, ante la mirada horrorizada de sus seres queridos. Por supuesto, también el padre de Lucía también pudo ver el accidente a la distancia.

El padre, en su profundo dolor, cerró la mansión para siempre y regresó a su país natal. De esta forma el enorme palacete fue cerrado quedando inhabitado.

Años después, en la zona algunos testigos comentaron que de noche solían verse los espectros de la pareja por las vías del tren, mientras que dentro de la mansión se escuchaba música, y sonidos de un baile fantasmal, pese a que el lugar seguía clausurado.

Ya para la década del 90, fue reabierta y funcionó en ella una casa de té, un salón de bailes e incluso se incorporó en ella un spa.

Fin.